Casinos y tragaperras pierden la guerra fiscal preventiva

Las empresas del llamado juego presencial (como casinos y tragaperras) lanzaron hace tres años en Bruselas una batalla preventiva contra la Ley española del juego, por considerar que concede un trato fiscal favorable a los operadores de apuestas en línea. Esa norma permite a las Comunidades Autónomas aplicar un recargo impositivo del 20% a los premios concedidos por los operadores domiciliados en su territorio y ganados por jugadores de ese territorio. Las apuestas virtuales, que suelen ser de ámbito nacional o, incluso, supranacional, se librarían por tanto de ese incremento impositivo, pues no se cumplirían las dos condiciones.

Los denunciantes ante la Comisión Europea (una asociación de empresas de máquinas recreativas y una cotizada del sector del juego) consideran que la norma concede a sus competidores virtuales una ventaja fiscal equivalente a una ayuda de Estado.

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