«Un bar sin tragaperras tiene más espacio para las personas»

Todo comenzó una mañana, cuando el profesor de Economía en la Universidad Lumsa y responsable de la Comisión Internacional de la Economía de Comunión, Luigino Bruni, inició su huelga del café, negándose a consumir en los bares que tenían máquinas tragaperras. «Los juegos de azar son una de las enfermedades más graves que existen, con una gravedad cívica inaudita. Y la indiferencia civil es impresionante. Siempre ha habido vicios y debilidades, pero lo que ahora resulta escandaloso es que las multinacionales especulen con ello y lo promuevan para ganar millones. No podemos aceptarlo».

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